Apéndice
Apócrifos:
Lit. “Escritos ocultos.” Este término describe al grupo de escritos, mayormente en Griego durante el período intertestamentario (400–100 B.C.), que están incluidos en la Septuaginta Cristiana y en la Vulgata Latina, y aceptados por los Católicos Romanos y algunos Ortodoxos Orientales como Escritura, pero rechazados por Judíos y Protestantes Evangélicos.
Nombre alternativo:
Libros Deuterocanónicos (Lit. “segundo canon”)
Términos Clave
Protocanónicos:
Lit. “primer canon.” En contraste a los libros Deuterocanónicos, el término se refiere a los libros del Antiguo Testamento que han sido siempre aceptados por todos como Escritura.
Pseudoepígrafos:
Se refiere a los libros rechazados por ser falsamente atribuidos a otr autor (e.g., El Apocalipsis de Pedro).
Libros Deuterocanónicos De:
Ortodoxia Griega
- 1 (3) Esdras
- Tobías
- Judith
- Adiciones a Esther
- Sabiduria de Salomón
- Eclesiástico (Sirácida o Sirácides)
- Baruc
- Epístola de Jeremías
- Oración de Azarías
- Historia de Susana
- Bel y el Dragón
- Oración de Manases
- 1 D' Macabeos
- 2 D' Macabeos
- 3 D' Macabeos
- 4 D' Macabeos
- Salmos 151
Libros Deuterocanónicos De:
Catolicismo Romano
- Tobias
- Judith
- Adiciones a Esther
- Sabiduría de Salomón
- Eclesiástico (Sirácida o Sirácides)
- Baruc
- Epístola de Jeremías
- Oración de Azarías
- Historia de Susana
- Bel y el Dragón
- Oración de Manases
- 1 D' Macabeos
- 2 D' Macabeos
Categorías De Libros Deuterocanónicos
Históricos
- 1 D' Macabeos
- 2 D' Macabeos
Religiosos
- Tobías
- Judith
- Susana
- Adiciones a Esther
- Bel y el Dragón
Sapienciales
- Eclesiástico (Sirácida o Sirácides)
- Sabiduría de Salomón
- Baruc
- Oración de Manases
- Epístola de Jeremías
- Oración de Azarías
Argumentos a favor de su inclusión
1. Estas obras estaban incluidas en la LXX (Septuaginta) (B.C. 300–150) de la cual los escritores del NT citaron frecuentemente. Pablo citó la LXX muchas veces. Era el texto primario del autor de Hebreos.
2. Varios tomos de los Deuterocanónicos fueron encontrados entre los Rollos del Mar Muerto. Esto evidencía la aceptación temprana de los libros Deuterocanónicos.
3. Los primeros Cristianos demuestran cierto conocimiento de los libros Deuterocanónicos.
4. Algunos padres de la Iglesia los usaron como autoritativos, citándolos incluso en ocasiones como Escritura:
- Clemente de Alejandría (Tobías, Eclesiástico, Sabiduría)
- Origen (Epístola de Jeremías)
5. Muchos concilios Eclesiásticos los incluyeron como parte del canon reconocido de la Escritura (Roma 382; Hipona 393, Cartago 397).
6. Martín Lutero presuntuosamente los eliminó del canon en el siglo dieciséis debido a que contenían elementos teológicos con los cuales no estaba de acuerdo.
Respuesta a los argumentos a favor de su inclusión
1. Se discute si estos libros estaban o no incluidos en la LXX por muchas razones:
- Las copias mas antiguas de la LXX que poseemos son de origen Cristiano y no fueron copiadas sino hasta el siglo cuarto. Es difícil decir si los Judíos Alejandrinos originales poseían este canon ampliado.
- Las tres copias existentes de la LXX no concuerdan respecto al contenido del canon.
- Filón, un erudito judío del primer siglo en Alejandría, quien uso extensivamente la LXX, no menciona los Apócrifos aún y cuando comentó virtualmente acerca de todos los libros Protocanónicos. Lo mismo se puede decir de Josefo, un historiador judío del primer siglo quien usó extensivamente la LXX, y explícitamente afirmó que los libros Apócrifos no fueron nunca aceptados como canónicos por los Judíos.
2. Muchos otros escritos fueron encontrados entre los Rollos del Mar Muerto los cuales no son canónicos.
3. Tener conocimiento de una obra en particular no la convierte en autoritativa. Mucha gente conoce los libros Deuterocanónicos, e incluso los respetan y hacen referencia a ellos con autoridad, pero esto no significa necesariamente que tales personas los consideran inspirados.
4. Aún y cuando los Cristianos de los primeros siglos hicieron referencia a los Deuterocanónicos de vez en cuando, los Cristianos mas antiguos no mostraron ninguna evidencia de su aceptación como Escritura. Fue únicamente cuando la comunidad Cristiana comenzó a romper lazos con el Judaísmo que su inclusión llegó a considerarse. La lista más antigua de libros del Antiguo Testamento es la de Melito, obispo de Sardis (A.D. 170), y contiene únicamente el canon Protocanónico (el canon Protestante).
5. Hipona, Roma, y Cartago eran todos concilios eclesiásticos locales al Norte de África o Roma que no tenían autoridad para declarar el canon. Agustín, el obispo norteafricano de Hipona, aceptó los apócrifos (aunque una versión ligeramente distinta a la Católica Romana) y tuvo una influencia importante en estos concilios. Esto explica su aceptación.
6. Martín Lutero rechazó los Apócrifos tal y como muchos otros lo habían hecho a través de la historia de la Iglesia. No existía de parte de Roma una declaración oficial “infalible” sobre el canon sino hasta después que Martín Lutero los rechazó. Fue una excesiva respuesta reaccionaria al rechazo de Lutero la que causó que la Iglesia Católica Romana los declarara como Escritura en el Concilio de Trento. Hasta ese momento, la mayoría tenía sus dudas respeto a ellos, y eran denominados ya sea Apócrifos o Deuterocanónicos.
A continuación presentaré una lista de:
Lideres Eclesiásticos que a través de la historia rechazaron total o parcialmente a los libros Apócrifos / Deuterocanónicos*
Origen, un teólogo del siglo segundo, rechazó los Apócrifos, listando un canon de 22 libros (equivalente al canon Judío y Protestante).
Atanasio, el obispo de Alejandría en el siglo cuarto, rechazó la mayoría de los Apócrifos, reconociendo un canon antiguo testamentario de 22.
Jerónimo, quien fue comisionado por la Iglesia en el siglo quinto para traducir las Escrituras al Latín, produjo la Vulgata Latina que fue la traducción autorizada en la Iglesia por mas de mil años. El no aceptaba los Apócrifos sino, por el contrario, se adhería al canon Judío de 22 libros.
Gregorio Magno, Papa de Roma quien de acuerdo a la Iglesia Católica Romana poseía la tradición no escrita que incluía al canon, rechazó el libro de 1 Macabeos.
El Venerable Bede, Historiador y Doctor de la Iglesia, en su comentario a Apocalipsis, listo los libros del Antiguo Testamento como 24 en número (los mismos del canon Judío y Protestante).
Ambrosio de Autpert, un teólogo del siglo noveno
Hugo de San Victor, un importante teólogo del siglo doceavo
Juan de Salisbury, uno de los eruditos líderes del siglo doceavo quien se convirtió en Obispo de Chartres
Ruperto de Deutz, un teólogo de principios del siglo doceavo
Hugo de San Cher (Cardenal Hugo), un cardenal Dominico del siglo treceavo
Nicolás de Lyra, uno de los teólogos más respetados e influyentes de la Edad Media, más importante incluso que Tomás de Aquino en su autoridad como comentarista bíblico.
Guillermo de Ockham, en sus Diálogos, escribió que la Iglesia no recibió los libros Apócrifos como canónicos.
El Cardenal Cayetano, oponente de Lutero, escribió un comentario sobre cada libro de la Biblia incluso dedicándolo al Papa, diciendo que los Apócrifos no eran canónicos en el “sentido estricto.” Por lo tanto, los Deuterocanónicos no estaban incluidos en su comentario.
Glossa ordinaria, el comentario estándar de la alta Edad Media estudiado y respetado por todos en la iglesia, dice que la Iglesia no cree que los Deuterocanónicos sean inspirados. Este es el prefacio:
“Los libros canónicos has sido compuestos por medio del dictado del Espíritu Santo. No es sabido, sin embargo, en que tiempo o por qué autores los libros no-canónicos o apócrifos fueron producidos. No obstante, ya que son muy buenos y útiles, y nada se haya en ellos que contradiga a los libros canónicos, la iglesia los lee y permite su lectura a los fieles para su devoción y edificación. Sin embargo, su autoridad no se considera adecuada para sopesar aquellas cosas que causan duda y contención, o para confirmar la autoridad de los dogmas eclesiásticos, como el bendito Jerónimo lo establece en su prólogo a Judith y a los libros de Salomón. Pero los libros canónicos son de tal autoridad que cualquier cosa que este en ellos contenida debe considerarse firme e indisputable, lo mismo que todo aquello que sea claramente demostrado por medio de ellos.”
Argumentos para su exclusión
1. El NT nunca cita directamente de ningún libro Apócrifo como Escritura con la designación común “escrito está.” Frecuentemente, cuando la gente afirma que lo hace, las referencias son forzadas a coincidir con los libros Deuterocanónicos, o son, cuando mucho, meras alusiones que demuestran conocimiento de los libros Deuterocanónicos. Si es que son alusiones genuinas a ciertos libros Deuterocanónicos, esto no significa que el autor pensaba que fueran inspirados, de igual manera que la referencia de Aratus (ca. 310-245 B.C.) hecha por Pablo en Hechos 17:28 no implica que Pablo pensaba que la Phaenomena era parte del canon. (Vea también las referencias al libro apócrifo de Enoc en Judas 1:9).
(Arato, nacido en Solos, fue un escritor de la Antigua Grecia. Su obra más conocida es el poema didáctico Phaenomena que trata los fenómenos astronómicos y meteorológicos perceptibles en el cielo.) (ca. La abreviatura del término latino Circa, que significa alrededor de, cerca de o aproximadamente.) (B.C., son las siglas en inglés de Antes de Cristo.)
2. Los Judíos Palestinos (aquellos que vivieron en Israel) nunca aceptaron los libros Deuterocanónicos. Este fue el argumento clave para los Reformadores. La idea básica es que si Cristo no los reconoció, no son canónicos. Josefo (nacido ca. A.D. 37), un historiador Judío primario, abiertamente escribe acerca del canon aceptado en sus días el cual es el mismo canon actualmente reconocido por los Protestantes. El no hace mención de los Apócrifos y no sugiere ninguna controversia en relación al canon de sus días (Contra Apion 1.41). El Talmud hace una afirmación similar: “Después de los profetas posteriores, el Espíritu Santo de fue de Israel.” Filón, quien vivió en Alejandría en el primer siglo, tampoco aceptó los Apócrifos.
3. Desde una perspectiva Protestante, existen imprecisiones teológicas e históricas significativas el los libros Deuterocanónicos (e.g. salvación en base a las obras, Tobías 12:9; crueldad, Eclesiástico 22:3; 42:14, 2; la doctrina del purgatorio, 2 Macabeos 12:41-45). Lo que es más, estos libros contienen errores históricos. Se afirma que Tobías vivía cuando los Asirios conquistaron a Israel en 722 B.C. y también que Jeroboam hizo una revuelta en contra de Judá en 931 B.C., lo cual indicaría que tenía 209 años; no obstante, de acuerdo con el texto, él murió cuando tenía solo 158 años. El libro de Judith habla de Nabucodonosor reinando en Nínive en vez de Babilonia.
4. Los mismos Apócrifos dan testimonio de la ausencia de profetas durante su tiempo.
1 Macabeos 9:27
“Tribulación tan grande no sufrió Israel desde los tiempos en que dejaron de aparecer los profetas.”
5. Los libros Deuterocanónicos fueron disputados tanto tiempo y tenidos en un nivel secundario que sería problemático decir que contienen la voz de Dios ya que la mayoría de las personas no reconocieron que ellos era Su voz.
Juan 10:27
“Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.”
El criterio objetivo comparativo es lo que vale, no hay que enceguecer nuestro entendimiento por una costumbre.
By: Soto Galvez