¿SON FIDEDIGNOS LOS REGISTROS DE LA VIDA DE JESÚS?
1. Los Evangelios Complementarios
La tan MENTADA aseveración de que los Evangelios se contradicen entre sí ha sido exhaustivamente tratada en diversos libros.
«En realidad, lejos de ser contradictorios, los Evangelios son claramente complementarios»
dijo Hank Hanegraaff del Christian Research Institute, un instituto de investigaciones cristianas.
«En el curso de los siglos, un sinnúmero de expertos y comentaristas bíblicos han atestiguado este hecho. Si todos los autores de los Evangelios hubieran dicho exactamente lo mismo y exactamente de la misma manera, con todo derecho sus testimonios podrían haber sido puestos en duda por confabulación»
El apologista Norman Geisler, presidente del Southem Evangelical Seminary, ha recopilado unas ochocientas supuestas contradicciones bíblicas.
«Por experiencia, solo puedo decirle que cuando los críticos hacen estas objeciones, invariablemente violan uno de los diecisiete principios de interpretación de las Escrituras», dijo en una entrevista.
Por ejemplo, solo porque los Evangelios tengan una perspectiva diferente al describir los acontecimientos no significa que sean irreconciliables. Mateo dice que había un ángel en el sepulcro de Jesús, mientras que Juan dice que había dos. Sin embargo, Geisler, señala que «Mateo no dijo que había "uno solo". Juan daba más detalles al decir que había dos»
Después de estudiar la coherencia entre los cuatro Evangelios, Simon Greenleaf, de la Facultad de Derecho de Harvard, el más grande experto en prueba legal del siglo diecinueve, concluyó:
«Hay suficiente discrepancia como para demostrar que no pudo haber existido un previo acuerdo entre ellos; pero al mismo tiempo hay tal concordancia sustancial para demostrar que todos eran narradores independientes de la misma gran transacción».
2. La Evidencia Arqueológica
La Arqueología también ha corroborado que, esencialmente, el Nuevo Testamento es digno de confianza. Una y otra vez, cuando existe la posibilidad de verificar los detalles circunstanciales del Nuevo Testamento, estos resultan ser ciertos.
Por ejemplo, Juan 5:1-15 describe cómo Jesús sanó a un inválido en el estanque de Betesda; Juan menciona el detalle de que el estanque tenía cinco pórticos. El arqueólogo John McRay refiere cómo, durante mucho tiempo, los escépticos citaron este pasaje de Juan como un ejemplo de que era impreciso, porque no se había encontrado tal lugar. Sin embargo, hace poco se excavó el lugar donde se relata este hecho, el profesor Conrad Schick fue un arquitecto, arqueólogo alemán que en 1888, emprendió una expedición y desenterró el área total hasta el nivel romano, obteniendo como resultados y dejando al descubierto dos estanques de gran tamaño con cinco pórticos y numerosos fragmentos de columnas y capiteles, exactamente como Juan lo había descrito; todo esto en estilo romano, habían escalones empinados en forma de espiral que conducían a la parte de abajo donde se encontraban los estanques. En una pared de uno de los pórticos había un fresco borroso de un ángel agitando el agua. Aquí estaba situada Betesda.
En los tiempos de Cristo esos pórticos eran ocupados por muchas personas enfermas que yacían a la espera de un misterioso movimiento del agua según ellos, producido por un ángel que sanaba al primero que entraba al agua, ya que la traducción en arameo es "casa de gracia".
En el versículo 3 y 4 de Juan, allí Jesús curó a un hombre inválido durante 38 años, vers. 9.
Al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su camilla y anduvo.
El estanque de Betesda se encuentra en la ciudad de Jerusalén, en el camino del valle de Beth Zeta. “Y hay en Jerusalén cerca de la puerta de las ovejas un estanque llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos” (Juan 5:2). El único registro que indica su ubicación, lo sitúa “cerca de la puerta de las Ovejas”. Según algunas autoridades de la antigüedad, en Jerusalén el mercado principal de las ovejas se localizaba al norte del área del templo. Un hecho verídico.
Lucas, por otro lado, que escribió una cuarta parte del Nuevo Testamento, ha demostrado ser un historiador escrupuloso y muy preciso, incluso en los mínimos detalles.
Como historiador, Lucas demuestra ser un gran biógrafo. Y es excelente como biógrafo de Jesús, ya que su Evangelio es el más completo.
Interesado por la verdad histórica, Lucas reprodujo en su Evangelio todo aquello que había oído directamente de los apóstoles y discípulos de Jesús. En el Prólogo del Evangelio según San Lucas el autor escoge un vocabulario y un estilo periódico muy parecido a los de los historiadores de la época helenística.
(La palabra "Helenismo" proviene del griego "hellenizein", que significa: hablar como un griego. El término Helenismo designa la época de la antigüedad clásica o Edad Antigua en la que, tras las expediciones y conquistas de Alejandro Magno y su pronta muerte, tuvo lugar la disolución de la polis griega; "Polis es la denominación dada a las ciudades-estado independientes de la antigua Grecia como Atenas, Esparta, Corinto, etc que cayeron en decadencia el período Helenístico surge debido a la decadencia de las polis griegas
(Si hay un período histórico de la Antigüedad en el que la historiografía tuvo una posición privilegiada, ése fue el período que se abre con el cierre de la época clásica y que, tras la excepcional gloria y muerte de Alejandro Magno.
Durante el periodo Helenístico fue de gran interés la Historia como ciencia y como género literario. Los eruditos historiadores se preocuparon por narrar los sucesos tanto de Grecia como de Oriente y Occidente; incluso los sucesos de la conquista romana fueron temas de su interés.)
Su Evangelio es el que narra los hechos de la infancia de Jesús. La anunciación (Lucas 1, 26-38), la visitación (Lucas 1, 39-45), el nacimiento de Juan el Bautista (Lucas 1, 57-58), el Magníficat (Lucas 1, 46-56), el nacimiento de Jesús y la visita de los pastores (Lucas 2, 1-20).
En el libro de los Hechos de los Apóstoles narró los primeros pasos del cristianismo y los comienzos de la vida de la Iglesia a través de la predicación de los apóstoles hasta la primera venida de Pablo a la ciudad de Roma. Fue compañero carísimo de viajes de Pablo por lo que este libro es como un diario de viaje.
En el Nuevo Testamento hay diez kerygmas y todos están desarrollados en los Hechos de los Apóstoles aparte de que algunos están descriptos en otros textos y por otros autores.
(Kerigma es un género literario bíblico de sesgo oratorio que actualmente podría estar representado como el anuncio de una buena noticia. La palabra Kerygma es un sustantivo, derivado del verbo griego keryssein, que significa ‘anuncio’; indicaba o indica una noticia de carácter público y generalmente vinculante.
El Kerygma era una noticia llevada por un heraldo, es decir, por un emisario o mensajero.
La palabra Kerygma, en el ámbito eclesial, pasó a hacer referencia al primer anuncio o a la primera predicación.)
En los Hechos de los Apóstoles, al narrar los grandes viajes de Pablo, habla en plural diciendo: “Fuimos a… Navegamos a…”, y va narrando con todo detalle los sucesos tan impresionantes que le sucedieron a Pablo en sus cuatro famosos viajes. Lucas acompañó a Pablo cuando éste estuvo prisionero, primero dos años en Cesarea y después otros dos en Roma.
Un arqueólogo estudió cuidadosamente las referencias de Lucas en treinta y dos países, cincuenta y cuatro ciudades y nueve islas, y no encontró ni un solo error. «El consenso de los eruditos liberales y conservadores es que Lucas es muy preciso como historiador», dice McRay, un arqueólogo y profesor emérito del Nuevo Testamento en Wheaton College. También fue un experto en idiomas, culturas, geografía e historia de Israel y Palestina.
Todo esto nos lleva a la siguiente pregunta importante: si los escritores del Nuevo Testamento se esmeraron tanto para ser precisos en el registro de los más mínimos detalles e incidentes, ¿no habrían sido igual o más cuidadosos al asentar los sucesos verdaderamente significativos, como los milagros, las enseñanzas, la muerte y la resurrección de Jesús?
«Quienes conocen los hechos -concluyó el arqueólogo australiano Clifford Wilson- ahora reconocen que el Nuevo Testamento debe aceptarse como una fuente extraor-dinariamente precisa».
3. La Datación Temprana De Los Evangelios
Otro intento de los críticos por desacreditar los registros de la vida de Jesús es suponer que se escribieron mucho tiempo después de los acontecimientos, y que los relatos se poblaron subrepticiamente de leyendas, mitos e ilusiones.
(Subrepticiamente es, que se hace o toma ocultamente y a escondidas).
En realidad, aquellas personas, con una tendencia contraria a todo lo sobrenatural, están obligadas a datar los Evangelios en una fecha posterior a la caída de Jerusalén, en el año 70 d.C., porque no creen que Jesús hubiera podido predecir este evento, como se registra en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21. Incluso, Peter Jennings, intentó datar los Evangelios entre cuarenta y cien años después de la vida de Jesús. Sin embargo, hay fundadas razones para concluir que éstos en realidad se escribieron en fechas muy próximas a su muerte (la que posiblemente ocurrió alrededor del año 33 d.C.), y que el desarrollo legendario no podría haberles restado historicidad.
Craig Blomberg señaló que la datación normal de los Evangelios aun en círculos muy liberales es: Marcos en la década del setenta, Mateo y Lucas en la del ochenta y Juan en la del noventa; lo cual estaría dentro «de la vida de varios testigos oculares de la vida de Jesús, incluso la de testigos hostiles que hubieran servido de correctivo si se hubieran estado difundiendo enseñanzas falsas acerca de Jesús».
(Blomberg es un estudioso del Nuevo Testamento estadounidense. Actualmente es profesor distinguido de Nuevo Testamento en el Seminario de Denver en Colorado, donde ha estado desde 1986. Su área de experiencia académica es el Nuevo Testamento).
Sin embargo, Blomberg y muchos otros expertos del Nuevo Testamento creen que hay fundadas razones para datar los Evangelios en fecha incluso anteriores a estas. El destacado apologista cristiano, filósofo, J.P. Moreland, que actualmente se desempeña como profesor distinguido de filosofía en la Escuela de Teología Talbot de la Universidad de Biola en La Mirada, California, articula varias razones que avalan que Hechos fue escrito entre el año 62 y 64 d.C. Por ejemplo, no menciona varios acontecimientos importantes que, sin duda, hubieran sido incluidos si el libro hubiera sido escrito después de que éstos sucedieron. Entre estos sucesos cabe mencionar la caída de Jerusalén en el año 70 d.C., las persecuciones de Nerón a mediados de los 60, el martirio de Santiago en el 61, Pablo en el 64 y Pedro en el 65, y la guerra de los judíos contra los romanos a partir del 66. Además, muchas de las expresiones usadas en Hechos son muy tempranas y primitivas, y el libro trata asuntos que fueron especialmente importantes antes de la caída de Jerusalén.
Como los Hechos es la segunda parte de una obra en dos partes escrita por Lucas, esto significa que el Evangelio tuvo que haber sido escrito a principios de los años 60 d.C., o antes de que pasaran treinta años después de la vida de Jesús. Como Lucas tomó parte de su información del Evangelio de Marcos es lógico deducir que Marcos debió haber sido con anterioridad a Lucas. Moreland, concluyó: «La figura de Jesús presentada en los Evangelios Sinópticos [Mateo, Marcos y Lucas] no dista más de doce o veinte años de los sucesos propiamente dichos. Además, incorporan fuentes que son incluso anteriores».
Aun más, el Nuevo Testamento también incluye cartas del apóstol Pablo que pueden fecharse tan temprano como el año 49 d.C. Su cristología tardía, que Jesús es Dios y Señor de los cielos y la Tierra, no evoluciona en sus diversos escritos y, por lo tanto, «ya debió estar completa antes de que comenzara sus grandes viajes misioneros ... o sea, alrededor del año 48», dice Moreland.
Y luego, agrega que Pablo incluyó algunos credos e himnos anteriores a sus propios escritos que «presentan un retrato de un Jesús milagroso y divino que había resucitado de entre los muertos». Moreland, concluyó: «En resumidas cuentas, la idea de un jesús plenamente Divino, que hiciera milagros y que resucitara de entre los muertos estaba presente durante la primera década del cristianismo. Dicha perspectiva no era una leyenda que surgió varias décadas después de la crucifixión».
En realidad, dice Moreland, los escritos de Pablo a los Gálatas, en donde describe sus encuentros con los apóstoles de jerusalén y confirma que su mensaje de la deidad de Cristo era verdadero, asociado con uno de los primeros credos acerca de la resurrección que aparece en 1 Corintios 15, demuestra que «la creencia en un jesús Divino y Resucitado ya existía pocos años después de su muerte». Esto es más significativo a la luz de un estudio realizado por A.N. Sherwin' White, el respetado historiador del período clasico grecorromano de la Universidad de Oxford, presidente de la Sociedad para la Promoción de los Estudios Romanos, dice que estableció que el pasaje de dos generaciones no era tiempo suficiente para que se desarrollara una leyenda en el mundo antiguo y borrara el núcleo sólido de verdad histórica.
En el caso de jesús, tene,· mos información fidedigna acerca de su divinidad y resurrec, ción que cae holgadamente dentro de ese período.
4. Salvando La Prueba De Los Manuscritos
La riqueza de fuentes de manuscritos para el Nuevo Testamento nos infunde la confianza de que estos escritos nos fueron transmitidos de manera muy precisa a través de la historia. Los arqueólogos han recuperado más de cinco mil manuscritos griegos antiguos del Nuevo Testamento, con fragmentos que se remontan al segundo siglo. Si incluimos los manuscritos de la Vulgata Latina y algunos otros, obtenemos un total de veinticuatro mil manuscritos existentes. Fuera del Nuevo Testamento, la evidencia de manuscritos para cualquier otra obra clásica es La Ilíada de Homero, de la que hay menos de 650 manuscritos escritos unos mil años después de los originales.
«En ningún otro caso el intervalo de tiempo entre la composición del libro y la fecha de los primeros manuscritos es tan breve como en el caso del Nuevo Testamento», dijo Sir Frederic Kenyon, ex director del Museo Británico y autor de The Paleography oi Greek Papyri [La paleografía de los papiros griegos]
«El último fundamento de cualquier duda que pudiera haber de que las Escrituras nos llegaron sustancialmente tal como se escribieron ha sido derribado». Dada la importancia fundacional del Nuevo Testamento, analizar si era digno de confianza me insumió gran parte de los dos años que dediqué a investigar el cristianismo cuando era un escéptico. Para determinar si los Evangelios eran dignos de confianza, los sometí a ocho pruebas que podrían enfrentar en un proceso judicial: la prueba de la intención, la prueba de la disposición de medios, la prueba del perfil, la prueba de la coherencia, la prueba circunstancial, la prueba del encubrimiento, la prueba de corroboración y la prueba aportada por el testimonio en contrario. Mi veredicto fue que la fiabilidad esencial de éstos estaba fuera de toda duda, dijo Josh Mcdowell, apologista, evangelista y escritor estadounidense.
Lo que escribí en este artículo solo es la punta del Iceberg sobre las evidencias favorables para los registros de la vida de Jesús, su resurrección y único camino.
Tenemos un arsenal fundamentado en evidencias. Tomate el tiempo de instruirte por el buen camino.

